Disabled people Inclusion and training in Transport and Logistics (DiTL) es un proyecto ERASMUS+ que tiene como objetivo crear una caja de herramientas para combatir los estereotipos, visibilizar las innovaciones e iniciativas destinadas a eliminar los obstáculos a la formación y el empleo de las personas con discapacidad, y brindarles nuevas perspectivas de empleo y carrera en el sector.
Para construir esta caja de herramientas, se han planificado varias actividades. La primera es la contextualización: es necesario comprender el entorno social. Por ejemplo, cada Estado ha establecido normativas y recursos para promover la inclusión de las personas con discapacidad. ¡Los resultados ya están disponibles, y aquí tienes una síntesis para animarte a leer el texto completo!
En marzo de 2021, la Comisión Europea adoptó la Estrategia sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad 2021–2030, cuyo objetivo es construir una Europa sin barreras y promover el empoderamiento y la plena participación social de las personas con discapacidad. Para 2023, alrededor del 27 % de los europeos mayores de 16 años —aproximadamente 101 millones de personas— vivían con alguna forma de discapacidad. A pesar del progreso legislativo y de la creciente sensibilización, las personas con discapacidad siguen enfrentando desigualdades sistémicas, como mayores tasas de desempleo, exclusión social y pobreza.
Por ejemplo, en 2020, la tasa de desempleo entre los jóvenes adultos con discapacidad era del 17,7 %, en comparación con el 8,6 % entre sus pares sin discapacidad. Para abordar estas desigualdades persistentes, el Consejo de la UE instó en 2022 a los Estados miembros a reforzar la formación profesional, apoyar la transición hacia el empleo y establecer objetivos nacionales de inclusión laboral para las personas con discapacidad.
Sin embargo, la implementación sigue siendo desigual en toda Europa. La falta de una definición común de discapacidad a nivel europeo ha dado lugar a criterios y enfoques muy diversos en las legislaciones nacionales. Las prestaciones sociales, el reconocimiento legal y los sistemas de apoyo varían no solo entre países, sino también dentro de ellos —como en España, donde la elegibilidad y los servicios varían según la región. Estas incoherencias dan lugar a un trato desigual para personas con discapacidades similares.
Las cuotas de empleo, aunque existen en varios países, ofrecen resultados dispares. Algunas empresas cumplen con estas cuotas empleando a personas con discapacidad en puestos poco cualificados, sin inclusión real ni posibilidades de progreso. En países como Alemania y Francia, donde el incumplimiento de las cuotas conlleva sanciones económicas, las tasas de empleo de personas con discapacidad suelen ser más altas. Estas multas pueden reinvertirse en fondos para la adaptación del entorno laboral, creando un círculo virtuoso —siempre que existan mecanismos de control eficaces. Por el contrario, países como Irlanda, que no tienen objetivos obligatorios en el sector privado, muestran algunas de las mayores brechas en empleo para personas con discapacidad.
También existen desafíos relacionados con la evaluación de la discapacidad. Los países aplican distintos umbrales (por ejemplo, un 60 % de incapacidad en Portugal, un 50 % en Alemania), lo que dificulta el diseño de políticas armonizadas. Además, los empleadores a menudo mencionan barreras financieras y logísticas para adaptar los puestos de trabajo, especialmente en sectores de alto riesgo como el transporte y la logística.
Una de las tensiones clave que analiza este informe es el conflicto percibido entre inclusión y seguridad, particularmente importante en el sector del transporte y la logística, donde los estándares de seguridad son estrictos e innegociables. El enfoque institucional sobre la discapacidad se centra en reconocer las limitaciones físicas o cognitivas y proporcionar apoyos adecuados. En cambio, la lógica de la seguridad prioriza la reducción del riesgo operativo, lo que a veces puede usarse para justificar prácticas excluyentes.
No obstante, el proyecto DiTL defiende que estas dos lógicas pueden reconciliarse. La inclusión y la seguridad no son necesariamente contradictorias. A través de tecnologías adaptativas, entornos laborales modificados y formación específica, es posible crear lugares de trabajo que sean seguros e inclusivos al mismo tiempo. Las próximas actividades del proyecto (como los WP3 y WP4) explorarán herramientas y programas de formación que demuestren este equilibrio. ¡Por eso deberías seguir de cerca el proyecto DiTL!